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La transexualidad y la música


La relación entre la transexualidad y la música es compleja y rica en matices, reflejando las experiencias diversas de las personas trans en su búsqueda de identidad y expresión. La música ha servido como una forma de autoexpresión, resistencia, consuelo y celebración para muchos artistas trans, así como una plataforma para desafiar las normas de género preexistentes.

En primer lugar, la música ha sido un medio para que artistas trans comuniquen sus experiencias y desafíen los estereotipos de género. Al compartir sus historias a través de letras significativas y melodías conmovedoras, artistas trans han utilizado la música como una herramienta para cambiar percepciones y construir puentes de comprensión. Al destacar sus propias luchas y triunfos, contribuyen a la visibilidad y normalización de la experiencia trans en la sociedad.

Uno de los aspectos más poderosos de la música en la vida de personas trans es su capacidad para proporcionar un espacio seguro y de aceptación. Algunas letras y composiciones resonan especialmente con las experiencias trans, proporcionando un consuelo que puede ser difícil de encontrar en otros lugares. La música se convierte en una forma de expresión auténtica que conecta a las personas trans con sus propias identidades y emociones.

La diversidad de género en la música también ha aumentado, permitiendo que más artistas trans alcancen el reconocimiento y el éxito en la industria. Artistas como Anohni, una cantante y compositora transgénero, han roto barreras al ser reconocida y respetada por su talento musical, independientemente de su identidad de género. Esta representación es fundamental para desafiar los estigmas y fomentar un entendimiento más profundo.

En el ámbito de la música popular, hemos visto un cambio hacia una mayor inclusión y representación de artistas trans. Algunos han compartido sus experiencias directamente en sus letras, mientras que otros simplemente han existido como modelos a seguir visibles y exitosos. Este cambio no solo beneficia a los artistas trans, sino que también enriquece la diversidad de la música en general, permitiendo a oyentes de todas las identidades conectarse con una gama más amplia de experiencias.

La música también ha sido utilizada como una forma de activismo por parte de artistas trans. A través de letras políticamente cargadas, como las de la rapera transgénero Mykki Blanco, se desafían las estructuras normativas y se abogan por la igualdad y la justicia. La música se convierte así en una herramienta poderosa para el cambio social, amplificando las voces de aquellos que han sido históricamente marginados.

Los transexuales en la música también se manifiestan a través de la experimentación con la identidad y la presentación de género en el escenario. Algunos artistas trans desafían las expectativas de género mediante la mezcla de elementos visuales y sonoros que desafían las normas establecidas. Esta innovación contribuye a la evolución constante del paisaje musical y a la apertura de nuevos caminos para la autoexpresión.

Sin embargo, a pesar de estos avances, aún persisten desafíos en la industria musical para las personas trans. La discriminación y el desconocimiento pueden dificultar el acceso a oportunidades y el reconocimiento merecido. Es necesario seguir trabajando para crear un entorno en el que la identidad de género no sea un obstáculo para el éxito y la igualdad en la música.

En conclusión, la relación entre la transexualidad y la música es multifacética y en constante evolución. Desde la expresión personal hasta la resistencia y la representación en la industria musical, la música ha servido como un vehículo para que las personas trans compartan sus experiencias y desafíen las normas de género. A medida que la sociedad continúa evolucionando hacia la inclusión y el respeto, la música desempeñará un papel fundamental en la celebración y la comprensión de la diversidad de la identidad de género.

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Las artistas lesbianas más famosas

No tienes que esperar al Mes del Orgullo para ejercer cierta apreciación musical por los artistas LGBTQIA+. Las cantantes queer y lesbianas han estado causando sensación en la industria de la música durante décadas.

Desde rockeras incondicionales hasta superestrellas del hip-hop, nuestros oídos han sido bendecidos con algunos cantantes verdaderamente asombrosos. Estos cantantes rompen los límites y hacen que la música sea más inclusiva para todos, mientras crean canciones originales e increíbles.

Entonces, ya sea que estés buscando música que refleje tu identidad y experiencia o simplemente quieras ampliar tus gustos, en esta publicación vamos a echar un vistazo algunas de las cantantes lesbianas más famosas de todos los tiempos. Empecemos:

  • Melissa Etheridge
    Etheridge causó sensación en 1993 cuando se declaró lesbiana en el Triangle Ball, una celebración por la investidura de Bill Clinton. Desde entonces, ha sido una destacada activista por los derechos de los homosexuales.
  • Janelle Monáe
    Monáe se ha descrito públicamente a sí misma como pansexual y bisexual y también ha compartido que no es binaria. Su estilo andrógino y sus intrépidas innovaciones musicales la convierten en una inspiración para muchos de sus fans queer.
  • Queen Latifah
    Queen Latifah es tanto una actriz como una música famosa. Cuando se trata de poderosas cantantes lesbianas, no hay nada mejor que la mismísima «Reina del Rap».
  • Tracy Chapman
    Tracy Chapman es una cantante de folk y soul conocida por sus canciones increíblemente conmovedoras. Chapman tuvo su gran oportunidad por primera vez en la década de 1980 como estudiante en la Universidad de Tufts, cuando firmó con Elektra Records y lanzó su álbum, Tracy Chapman.
  • Hayley Kiyoko
    Hayley Kiyoko es una representante fantástica para los fanáticos de la música queer femme Millennial y Gen Z. Antes de que Kiyoko fuera un ícono lésbico importante, comenzó como una joven actriz e intérprete musical. El exitoso sencillo de Kiyoko «Girls Like Girls» se convirtió rápidamente en un himno lésbico popular cuando se lanzó en 2015. Desde entonces, el estilo electro-pop de Kiyoko ha seguido siendo el favorito de los jóvenes fanáticos LGBT.
  • Kehlani
    Kehlani es una músico de R&B, pop y hip hop que ha sido bastante abierta sobre su sexualidad e identidad de género. Se dio a conocer a muy joven como miembro del grupo PopLyfe, que participó en la sexta temporada de America’s Got Talent. Tras abandonar PopLyfe, Kehlani pasó por un periodo de extrema pobreza y falta de hogar. Sin embargo, tuvieron otra gran oportunidad en 2013, cuando Nick Cannon les ofreció vivienda y tiempo de estudio.
  • St. Vincent
    St. Vincent, también conocida como Annie Clark, es conocida por su inconfundible estilo de rock alternativo con influencias electro-pop y soft rock. Ha lanzado varios singles de éxito, como «Cheerleader» y «Cruel». La músico también ha ganado fama por salir con algunas celebridades femeninas, entre ellas la supermodelo Cara Delevingne. St. Vincent ha declarado que cree en la fluidez sexual y de género.

De gira musical por esas carreteras de España

Tras un largo tiempo sin poder hacer mucho más que disfrutar de la música en compañía de mi grupo y esperar que las circunstancias cambiaran con buen pronóstico para todos, por fin este año 2023 tengo novedades que contar. Cuando ya pensábamos que nos quedaríamos para siempre tocando en la trastienda de mi padre sin nunca poder dar un paso al frente, tuvimos la suerte de conocer a un productor independiente que había escuchado nuestras canciones en internet (única manera de poder dar a conocer al público nuestra música). Y entonces, el verano pasado, tras algún tiempo haciendo publicidad por las redes sociales, por fin consiguió que saliéramos de gira, para tocar en los eventos musicales veraniegos que se celebran por todo el país.

Han sido buenos tiempos, pero si te digo la verdad, más que emocionarme el comienzo de una posible carrera musical (que vuelve a estar parada, esperando que se vuelva a presentar otra oportunidad de actuar en público), lo que me ha gustado de la experiencia ha sido la oportunidad de conocer más a la gente que se dedica al negocio de la música. Pocos artistas se pueden dar el lujo de ser tan excéntricos como los músicos y que, para colmo, la gente lo vea normal; y eso me alucina, la verdad. He tenido que tratar con algunos personajes (con diferentes puestos y status, pues estos elementos están en todas partes) a los que daban ganas de mandas a tomar viento fresco con una patada en el culo por sus actitudes; sin embargo, al ser famosos, o tener alguna influencia en el mundillo, se les agasaja o al menos se les pasa la mano, alimentando que sigan siendo gilipollas. Pero, por contra, he conocido a gente sencilla, con verdadero talento, a la que sin duda quiero volver a ver; gente con la que se conecta, se tienen muchas cosas en común, te reflejas en sus emociones y sentimientos… como por ejemplo la que se autodenomina la lesbiana número 1 de España. Ella es Yoly Saa, y ahora que empieza a ser conocida y su historia es de dominio público, me ha hecho pensar y reflexionar.

Y es que, durante una época, tuve la impresión que era algo así como una moda en el mundo de la música confesar que eras homosexual, gay o lesbiana… lo fueras o no. Puede que me digas que soy un incrédulo, pero, ¿no te ha dado por pensar en que últimamente hay muchos artistas que dicen salir del armario, y que eso da como cierto caché? Bueno, ya sería el colmo de las excentricidades decir que eres maricón o tortillera si no lo eres, aunque como digo, tampoco sería tan raro de aceptar si hablamos de músicos, cantantes, solistas… Y luego, reflexionando sobre ellos, me pareció que cuando un artista hombre decía ser gay, eso le daba fama por momentánea que fuera; sin embargo, si se daba el caso de que fuera una mujer la que descubriera su lesbianismo, pasaba sin pena ni gloria. ¿Tú que piensas? Algo así como en el porno online, la forma de pornografía de uso más común.

¿Qué por qué hago esta analogía? Fácil, y es que el porno lesbianas lleva muchos años funcionando sin que nadie haya puesto el grito en el cielo, como una categoría más. Lo consumían hombres y también mujeres, y a todos pone cachondos ver a dos o más tías dándose el lote o follándose con sus dedos y lenguas; de hecho, el sexo lésbico era muchas veces el preludio a tríos MHM, porque el maromo de turno se había puesto duro viendo la situación, según nos han enseñado los videos xxx. Nada que ver con el porno gay, que solo ahora empieza a tener un consumo normalizado, aunque hay que decir que casi en exclusiva por el colectivo homosexual, y todavía en sus propias webs especializadas.

Vamos, que yo lo tengo claro: en la sociedad las mujeres lo tienen todo más difícil, pero lo que es en el porno gratis y en la música, poco importa si son lesbianas o no, porque ahí poco importa su condición sexual. Curioso, cuando menos, o lo mismo son tonterías que se me ocurren ahora que tengo mucho tiempo libre y poco en lo que pensar.

Un grupo de trastienda buscando la fama

Por ahora, este blog está realizado por un gay aficionado a la música, que quiere hacer un homenaje a los grandes artistas también homosexuales que se han dedicado a este arte; pero no negaré que deseo que algún día yo mismo aparezca en un lugar como este,  para eso, ya estoy haciendo mis intentos y mis primeros pinitos en este mundo, no sé si con mayor o menor acierto, pero sí con mucha ilusión.

Un grupo de colegas y yo estamos cada fin de semana, y siempre que nos lo permiten nuestros trabajos y ocupaciones diarias, en la trastienda del negocio que tengo con mi padre, intentado por ahora hacernos un hueco en la música como trabajo profesional, aunque esperamos lograrlo; pero lo más importante es que lo pasamos muy bien y lo disfrutamos mucho. ¿Queremos ser unos músicos triunfadores y famosos? Por supuesto, pero sabemos que nos queda mucho camino por recorrer, y si a eso unimos que ya no somos jovencitos y que no nos queda, como se diría, «toda la vida por delante», pues la cosa se complica un poco. Y luego, por supuesto, está la campaña gay que hay en el barrio y que anda de boca en boca: y es que ciertamente somos cinco homosexuales haciendo música, y eso puede ser publicidad tanto positiva como negativa.

Si empezamos por el lado positivo, es cierto que estamos en un buen momento con respecto a la concienciación sobre el colectivo gay; desde luego, nosotros lo tenemos mucho más fácil que muchos de los artistas que nombraré en este blog, que para salir del armario tuvieron que hacer un esfuerzo casi titánico. La sociedad ya no machaca tanto a los maricones como antaño, aunque por supuesto quede mucho por recorrer; pero me doy cuenta que las libertades de las que ahora gozamos es algo por lo que estar agradecido, pues hasta hace bien poco hasta en temas pornos gay la cosa estaba jodida, no habiendo manera de ver dos tíos desnudos en plan cariñoso ni a la de tres. Ahora, la tendencia ha cambiado, incluso diría que cada vez tiene más adeptos; pero incluso sin ser así, es mucho más fácil encontrar pornografía homosexual que hace unos años.

Y es que digan lo que digan, no es que los gays seamos demasiado exigentes a la hora de ver porno; de hecho, nos hemos conformado durante mucho tiempo con disfrutar con el tradicional para heterosexuales, gozando de lo que gozaríamos en el homosexual mismamente: de penes enormes. Después de todo, si es cierto que el tamaño no importa, al menos sí que atrae, y ver una buena verga en acción, sea como sea, siempre le daba a uno alegría, aunque su destina fuera un coño mojado y no un culo masculino ansioso. Dicen que la intención es lo que cuenta, y si uno ver un rabo espectacular con ganas de penetrar algún agujero corporal, llegaba el momento que lo disfrutabas igual, sin mayores aspavientos. Pero por supuesto, como no, prefiero la libertad que existe ahora mismo en el mundo del porno, donde cada cual elige lo que ve, en función de sus preferencias sexuales

Pero retomando el tema de la publicidad gay que se pueda hacer a nuestro grupo, y por mucho que parezca que ser marica está de moda y que se hace mejor música si declaras tu homosexualidad, diré que todavía no estamos tan liberados como parecemos. De hecho, hay más de uno de nuestros conocidos que nos llama «banda de maricones», en plan tan despectivo como suena, y por supuesto, si de ellos dependiera, jamás saldríamos de nuestro lugar de ensayo. Esperamos no encontrar mucha gente así en el mundillo cuando en realidad queramos despegar, pero mucho me temo que alguno encontraremos. Habrá que tomarlo con calma y diplomacia, y recordar que llegar a la cima nunca ha sido fácil para nadie, homosexual o no.

Elton John, una carrera musical de 50 años

Reginald Kenneth Dwight nació en 1947, en Middlesex, Inglaterra. Su padre era piloto de la Royal Air Force, un hombre serio, rígido y seco en el trato; su madre, Sheila, fue quien le inculcó el amor por la música a este niño con gafas y tirando a obeso, que a la edad de cuatro años empezó a tocar el piano. Estudió en la Academia de Música de Londres durante dos semanas antes de graduarse para seguir una carrera musical. Trabajó para una compañía de publicación de música y también tocó el piano en bares, más tarde se unió a una banda llamada Bluesology. Creó su nombre artístico como una combinación del segundo nombre del cantante de Bluesology, Long John Baldry, y el primer nombre del saxofonista, Elton Dean. Pasado el tiempo, John agregó el segundo nombre de Hércules.

En 1968, John conoció a Bernie Taupin, quien se convirtió en su compañero de composición de canciones a largo plazo. El primer álbum de John, Empty Sky (1969), fue un fracaso comercial. Su segundo álbum contenía «Your Song«, un éxito tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. En 1972, «Rocket Man» se convirtió en su primer sencillo número uno en Estados Unidos. Siguieron otros éxitos, entre ellos «Daniel» y «Crocodile Rock» del álbum Do not Shoot Me, I’m Only the Piano Player.  El álbum The Goodbye Yellow Brick Road (1973) contenía la canción «Candle in the Wind», dedicada a la actriz Marilyn Monroe (1926-1962). Ese mismo año, John lanzó su propio sello discográfico, Rocket Records.

John se hizo famoso por sus gafas de gran tamaño y sus escandalosos atuendos. Fue llamado la «Reina Madre del pop«. También disfrutó de muchos automóviles caros, casas grandes y compras. En 1975 actuó como en el papel de Pinball Wizard en la versión cinematográfica de la ópera rock Tommy. En 1976, un dúo con Kiki Dee, «Do not Go Breaking My Heart«, se convierte en su primer sencillo británico número uno. Su popularidad comenzó a disminuir después de una serie de álbumes menos exitosos. Admitiendo que se sentía atraído tanto por hombres como por mujeres, empezó a abusar del alcohol y las drogas.

Aunque John continuó actuando durante la década de 1980, sus problemas de consumo de drogas y alcohol le habían hecho perder su toque mágico. A principios de la década de 1990, John recibió tratamiento por alcoholismo, abuso de drogas y bulimia (un trastorno alimentario). Admitió que era homosexual y comenzó a dedicar sus energías a ayudar a los demás. A partir de la década de 1990, donó muchos beneficios de sus singles para obras de caridad, en su mayoría asociados con el SIDA. En 1992 fundó la Fundación contra el SIDA Elton John. En 1994 fue elegido miembro del Salón de la Fama del Rock and Roll, y en 1995 ganó un Premio de la Academia por la banda sonora de la película de la factoría Disney El Rey León.

Tras la muerte de la Princesa Diana de Gales en 1997, en su funeral Elton John cantó una nueva versión de Candle in the Wind. Tras haber vendido mas de treinta millones de copias en todo el mundo, decidió donar los beneficios de la canción para obras de caridad, y recibió el título de Sir de la reina Isabel de Inglaterra.

En 2000, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación honró a John como Persona del Año por sus actividades de caridad. Más tarde ese año, John y el escritor lírico Tim Rice escribieron canciones para el musical de Broadway Aida (que ganó un premio Tony) y la película The Road to El Dorado. John ganó un Grammy al mejor espectáculo musical por  Aida en febrero de 2001; en la gala de esos premios, realizó una actuación junto al rapero Eminem, que enfureció a los defensores de los derechos homosexuales, que habían criticado a Eminem por sus letras antigay. Más tarde ese año, John lanzó Songs from the West Coast,  que muchos elogiaron como un regreso a su «sonido de los años 70».

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Música gay hecha para heteros

Esto de las preferencias sexuales ha existido desde que el mundo es mundo, pero no ha sido hasta siglos recientes que ha tomado cierta relevancia, e incluso en los últimos 100 años cuando en verdad el tema ha salido a la palestra intentando cambiar la percepción de la homosexualidad y por supuesto normalizar y garantizar los derechos que nadie debería negar a nadie por este asunto. En realidad, si estamos atentos casi cada día puede haber una polémica de esta clase, cosa por otra parte que no tiene por qué estar mal, siempre que sea para avanzar y dejar atrás prejuicios y discriminaciones.

Por suerte, el mundo del arte en general, y el de la música en particular, no han tenido demasiado en cuenta este tema, quizá porque, según cierta leyenda urbana que aún está por determinarse si tiene algún sentido, de alguna manera los artistas homosexuales han tenido siempre fama de ser gente con mucha sensibilidad; sea esto cierto o no, el hecho es que durante la historia de la música muchos gays y lesbianas han sido grandes estrellas, y su obra ha inspirado a millones de personas en el mundo, sin que, eso sí, su identidad sexual haya importado para nada. Sólo importaba su trabajo y lo que podían transmitir gracias a él.

Así que, contrariamente a lo que mucha gente pudiera pensar sobre estos músicos, estaba claro que su obra no estaba dirigida precisamente a gente homosexual, en especial a los hombres; han cosechado éxitos durante años y años, y aunque todo el mundo conocía su condición sexual, no por eso se pensaba que su música estuviera dirigida precisamente a gays, aunque algunas letras fueran claramente himnos contra la discriminación: al final, todos acababan chapurreándolos, y muchas veces hasta parecía que la gente les daba un sentido diferente, sin que contara para nada ningún mensaje oculto sobre géneros.

Así, ¿os gustaría hacer un recorrido por la historia musical universal, y comprobar cómo el arte está por encima de algunas cuestiones como esta de las preferencias sexuales? Quizá os sorprenda algo de lo que descubriréis, y si no, siempre es buen momento para conocer a aquellos que han contribuido a hacer de la música uno de los placeres de la vida.